EL MUSEO FRANZ MAYER Y LA PINTURA DEL RENACIMIENTO NÓRDICO

Ciudad de México, lunes 31, mayo 2021. Se puede consultar en la red el contenido del Museo Franz Mayer, ubicado frente a la Alameda Central, uno de los apartados es el de pintur del Renacimiento

Entre los diversos intereses artísticos que Franz Mayer desarrolló a lo largo de su historia como coleccionista, merece un lugar especial su pasión por la pintura europea, destacando su gran interés por los artistas que vivieron en las principales ciudades de los actuales Bélgica, Países Bajos y de Alemania, durante los primeros siglos de la Edad Moderna. A principios del siglo XVI, los dos primeros países conformaban los Países Bajos Españoles, mientras que el tercero, era una división de principados gobernados por el emperador romano-germano, y en su totalidad eran regidos por la dinastía Habsburgo.

Los pintores de estas regiones desarrollaron cualidades únicas, que los diferenciaron de la pintura producida en las naciones del sur europeo, principalmente de los maestros italianos. Entre estas características pictóricas se pueden mencionar un lenguaje pictórico en donde el interés por crear representaciones verosímiles de la realidad material convivía con un eficaz lenguaje de símbolos; el cultivo y perfeccionamiento técnico del óleo; una abundante producción de obras de caballete de pequeño y mediano formato; un estrecho vínculo entre pintura, iluminación y grabado; el desarrollo de géneros como el retrato, el paisaje, las escenas de la vida cotidiana y la representación de tipos sociales, así como un notable prestigio social, derivado de la propia autoconcepción que los artistas desarrollaron sobre su persona y su creación, por mencionar algunas.

Como se verá a través de las obras de la colección Franz Mayer, la pintura septentrional europea quedó marcada por el auge de una poderosa burguesía local, integrada por artesanos, comerciantes, impresores y prestamistas, que fue la principal promotora artística. Pero también quedó impactada por la llegada de la revolución artística del Renacimiento italiano, gracias a la circulación de grabados y tratados, pero también a partir de los viajes que algunos artistas del norte europeo realizaron hacia la Península Itálica. Este contacto les permitió interpretar y apropiarse de principios científicos y filosóficos que renovaron el lenguaje plástico de esta región.

La imagen que ilustra este texto es “Maestro de la leyenda de María Magdalena” (activo ca. 1480 – 1526) | Donante acompañada por Santa Isabel de Hungría | Flandes, ca. 1470 – 1540. Óleo sobre tabla

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