METRÓPOLIS CUMPLE AÑOS. SOBREVIVIR A LA PANDEMIA

Torreón, Coah., La revista digital Metrópolis cumple años ¡Felicidades! Esta es mi colaboración en su número de mayo, una freflexión sobre la resiliencia del sector cultural enmedio de la pandemia.

El espectáculo mediático tiene un precio, la cultura también y si se combina será entonces solo para corporaciones institucionales poderosas, como la transmisión del desfile de las momias reales de un museo a otro en El Cairo, Egipto, hace unos días. Los que tienen dinero y poder pueden atrapar con sus mensajes a, literalmente, todo el mundo, los que no, intentan asociarse con patrocinadores, mecenas que impulsan, promueven y sostienen la actividad de personas e instituciones de cultura en todas partes.

En todos los ejemplos el ejercicio de la cultura, como un oficio, no es fácil, ni barata, ni espontánea, ni gratuita como producto social. En tiempos de pandemia este tema merece más de una reflexión, es importante observar que el trabajo cotidiano de creadores e instituciones de cultura no se ha detenido, ha debido enfrentar una crisis generacional inédita, adaptarse a nuevas formas de expresión y luchar por mantener su actitud ante la vida, el quehacer del oficio y la erxpresión artìstica, cualquiera que esta sea, independientemente de sus matices políticos y sociales. No hay antecedente a lo que está sucediendo desde marzo de 2020.

Estamos viviendo una situación distinta, la globalización y la tecnificación extrema de las herramientas culturales han requerido de respuestas novedosas de los creadores, promotores y gestores culturales. Del otro lado de escena está el público que también ha tenido que cambiar para permanecer, su capacidad de resiliencia se ha enfrentado a los costos del acceso a la tecnología para poder presenciar el ejercicio cultural, ha debido quedarse en casa y últimamente acostumbrarse a protocolos sanitarios de emergencia, inauditos, a veces agresivos contra las libertades individuales.

En todo caso, la reunión de tecnología, humanismo, creador y receptor ha generado una nueva era culturtal de la que somos protagonistas y testigos. ¿Cómo han sobrevivido los creadores a esta pandemia? es una pregunta angustiante, la mayoría de quienes se dedican a algunas de las artes, artesanias, promotorías o gestorías culturales, no tienen un ingreso fijo, carecen de seguridad social, son independientes, emprendedores y tampoco tienen una actividad laboral permanente, no han perdido su trabajo remunerativo por la pandemia, simplemente no tenían trabajo.

Sabemos que muchos creadores tienen uno o dos trabajos alternativos para sobrevivir, todos son oficios dignos y aunque alternativos, dan prestigio y valor al creador, como la docencia o el trabajo ocasional e informal; eso es un paliativo a la crisis, pero algunos de ellos también han perdido estas labores alternativas durante las últimos 14 meses.

Aún en estas difíciles circunstancias, los creadores se han mantenido ante las cámaras de sus teléfonos celulares para re inventarse como profesores digitales, expositores virtuales de sus obras, conferencistas, coordinadores de cursos web de historia, arte, literatura, cultura…La cultura es un sector resiliente como pocos, con recursos o sin ellos ha salido adelante con el apoyo circunstancial, parcial, permanente, de instituciones culturales particulares y del estado que han tratado de mantener, aún con presupuestos recortados sistemáticamente, concursos, programas, proyectos, coloquios, conferencias sobre diversos temas y también han cambiado para adecuarse y apoyar a creadores en tiempos de cambio en todos los órdenes, como la literatura para la red.

Se que no es nada fácil para quienes coordinan estos apoyos porque antes y después del susto de la pandemia, han tenido poco dinero real para apoyar. Ahora los creadores han tenido que adecuarse, también, a necesidades administrativas que antes desconocía, o manejaba a través de terceros y que ahora se ven como normas inevitables para poder ser parte de programas formales.

Durante la pandemia he visto de todo, artistas que muestran su trabajo ante un teléfono celular, colectivos con una forma expresiva intuitiva y excelentes resultados en internet , instituciones que mantuvieron el apoyo anterior a 2020 y que se adecuaron en programas, formas de expresión y resultaron un verdadero éxito de forma y contenido audiovisual en la web.

Todos ellos, unos con muchas, muchas limitaciones, otros con un dominio formal de las tecnologías digitales, otros más con el apoyo decidido de instituciones particulares y públicas, pero el sector de la industria naranja no ha estado quieto, ha preguntado, reflexionado, ejercido su capacidad de imaginación y de trabajo creativo para poder seguir expresando su creatividad, ahora virtual, de pronto híbrida y quizá en algunos meses más presencial.

Más llevados por la necesidad económica en algunos casos, por la posibilidad de permitir a públicos pequeños el poder regresar a los escenarios en espacios cerrados o públicos, o por la necesidad de expresión, el creador está regresando a los escenarios de todo tipo.la última pregunta del día ¿Cómo han hecho para sobrevivir todos estos meses? ¿para mantener su creatividad? El sector cultural se ha visto, como todos los demás, seriamente afectado por la crisis derivada de la pandemia, que se sumó a la crisis económica que ya existía.

Finalmente, felicidades a Metrópolis por un año más de vida.

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