CINE COLOMBIANO PARA VER EN CASA

Torreón, Coah., viernes 14, mayo 2021. Mientras cambian las condiciones sanitarias por la pandemia del Covid-19, los cinéfilos ver otras formas de ver cine y son invitados para hacerlo. Carlos Sáenz Peña, animador del cine club Cuadro por Cuadro del Museo Arocena, recomendó algunos títulos del excelente e impactante cine colombiano y Cinépolis Galerías lanzó la promoción de obsequiar boletos para sus salas a quien haga una compra por una cantidad determinada en el centro comercial.

La primera cinta recomendada es “La vendedora de flores“, de Víctor Gaviria que narra la vida de la niña Mónica que al morir su abuelita escapa para formar parte del mundo callejero de Medellín. En este solo encuentra drogas, prostitución y violencia, pero la chica, intentando quedar ajena a todo ese caos, trata de sobrevivir vendiendo rosas.

Su propósito diario se convierte en proteger lo único que tiene: sus amigas y su mejor amigo, traficante de droga. Pero desgraciadamente la vida se lo paga con la soledad y de nuevo, la muerte. La película, basada en el cuento de Andersen “La pequeña cerillera“, es un crudo reflejo de la realidad que sacude a los niños callejeros de la ciudad colombiana. Participaron en ella incluso, chicos que realmente vivieron allí y que desafortunadamente, después del rodaje, acabaron en la cárcel o murieron debido a las duras condiciones a las que se enfrentaban día a día.

Mónica Rodríguez fue la inspiración de Victor Gaviria para crear su personaje principal. Días antes de iniciar el rodaje, Mónica fue brutalmente asesinada. La mayoría del reparto de la película han muerto.

“Monos” , de Alejandro Landes no es la historia de nadie en particular, es la historia de muchos. No hay un protagonista único, aquí nos metemos de lleno en el campo de entrenamientos y minas morales y emocionales de un grupo formado por ocho jóvenes rebeldes en la retaguardia de una guerra que no conocemos. Probablemente ellos tampoco la conocen, pero tienen dos instrucciones claras: la custodia de una rehén y cuidar de una vaca lechera.

Pájaros de verano“, de Cristina Gallego y Ciro Guerra narra cómo en una comunidad wayuu en la zona colombiana de la Península de la Guajira, Zaida, una adolescente de la respetada familia Pushaina, después de un año de encierro está lista para lo que en sus tradiciones es su siguiente obligación: casarse. En un elaborado baile-ceremonia, Rapayet Abuchaibe se gana el derecho de pedir la mano de Zaida. Sin embargo, para Úrsula, la matriarca de los Pushaina, el clan al que pertenece Rapayet no es digno de su hija.

El joven insiste en que lo considere y ella finalmente accede a cambio de que le traiga 30 cabras, 20 reses, dos mulas y cinco collares. Rapayet tiene un pie en el mundo exterior a la Guajira puesto que vende café y licor.

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