MUSEOS VENDEN SU PATRIMONIO PARA SOBREVIVIR

(Redacción) lunes 5, abril 2021. Duramente golpeados en su economía por la pandemia, los museos estadounidenses pueden ahora vender sus obras de arte para compensar sus pérdidas.

Algunos quieren aprovechar esta oportunidad para renovar o diversificar su colección, pero otros temen que esto afecte su muestra, la crítica censuró sin piedad esta medida, pàra algunois museos, de supervivencia..

Antes de la pandemia, la venta de obras de arte por parte de los museos, una práctica conocida como “alienación” solo podía llevarse a cabo para comprar nuevas pinturas, esculturas u otros objetos artísticos. Pero en abril de 2020, la Asociación estadounidense de directores de museos de arte levantó esa prohibición y autorizó por dos años la venta de obras de arte para equilibrar los presupuestos que ya estaban en crisis durante la primera oleada del Covid-19.

En septiembre de 2020, el Museo de Brooklyn, Nueva York, ya en dificultades económicas antes de la pandemia, puso en venta 12 obras, entre ellas una obra de Claude Monet y dos de Jean Dubuffet, con el objetivo de crear un fondo de mantenimiento de su colección.

En febrero de 2021, el director del Museo Metropolitano de Nueva York, Max Hollein, ya había señalado que el más prestigioso de los museos neoyorquinos utilizaría este año las sumas obtenidas de la venta de obras para gastos de restauración de su colección, sobre todo para el sueldo del personal dedicado a esa tarea.

Hollein minimizó la importancia de la decisión, que presentó como temporaria.

“Muchas instituciones practican la alienación desde hace décadas”, y precisó que el MET no prevé vender más obras en 2021 que en los años anteriores.

La venta de las obras de arte por parte de los museos es un tema polémico. El mundo de los museos anglosajones es generalmente más abierto a las ventas controladas, pero la mayoría de los países de cultura latina, como Francia, se oponen.

El presidente del Centro Pompidou, Serge Lasvignes, dijo “dudar del interés de avanzar por esa vía”, sea para compensar pérdidas financieras o como “instrumento de buena gestión de la colección”.

“Es muy preocupante que las obras colgadas de los muros se transforman en activos financieros”, estimó la abogada Laurence Eisenstein, que recientemente dirigió una rebelión contra los responsables del Museo de Arte de Baltimore.

Este museo quería vender tres obras de su colección, entre ellos un Andy Warhol, estimados en 65 millones de dólares.

La venta de estos cuadros tenía como fin el crear un fondo de preservación de la colección del primer museo de esta ciudad de población mayoritariamente de ascendencia africana. Y también a requilibrar la colección a través de la compra de obras de mujeres y de artistas provenientes de minorías.

Ante las críticas, el museo renunció a la venta en octubre, y decidió recaudar fondos a través de donaciones, dijo su director, Christopher Bedford.

La mayoría de los museos se niegan a vender piezas importantes de su colección.

El Museo Metropolitano vende sobre todo objetos de los cuales ya posee varios ejemplares u obras de artistas “de los cuales ya tenemos decenas de trabajos del mismo periodo”, dijo Hollein.

Pero otros menos conocidos dieron el paso. Everson, un museo de Syracuse, en el estado de Nueva York, vendió en octubre una obra de Jackson Pollock que había recibido en donación por 12 millones de dólares y desencadenó la ira de muchos. El museo dice que espera abrir su colección a la diversidad.

Un museo de arte vende su alma“, reaccionó el columnista Terry Teachout en el diario The Wall Street Journal, acusando a la institución de “traicionar la confianza del público“.

Laurence Eisenstein teme también que donantes y autoridades retiren su apoyo financiero a los establecimientos que vendan más de lo razonable. Podrían pensar algo como “¿Por qué precisarían nuestro dinero?

“Se tornaría muy difícil para los museos seguir siendo los guardianes de confianza de los bienes culturales de Estados Unidos”, estimó.

Existen fuertes llamados para incorporar a las colecciones obras de artistas provenientes de minorías, acentuados por el movimiento contra la desigualdad racial de 2020. Pero muchos estiman que hay que agregar y no sustituir unas obras por otras.

El MET hizo de la diversidad una prioridad, pero “no utilizamos nuestra colección actual para lograrlo”, señaló Hollein, y espera conseguirlo a través de donadores.

Para Brian Frye, profesor de derecho de la Universidad de Kentucky, los estatutos de los museos estadounidenses, casi todos privados pero sin fines de lucro, constituyen por sí solos una barrera suficiente a las derivas eventuales de la venta de las obras de arte.

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