EL COYOTE Y EL CONEJO

Torreón, Coah., domingo 7, febrero 2021. Erón Vargas estará de regreso en el Museo Arocena este domingo familiar. Y no regresará solo, se encontró en e cerro de las Noas a un coyote y a un conejo que vinieron desde Oaxaca.

El Museo comenzará la temporada 2021 de presentaciones del mimófono el primer domingo de cada mes a las 12:00 horas. En esta ocasión a través de facebook live / Museo Arocena.

Erón representará la leynda zapoteca “El coyote y el conejo” un relato que aún cuentan los abuelos oaxaqueños, es la historia de una noche de luna llena, cuando entró el conejo en un huerto de chiles. Le dio tanto gusto que brincó entre ellos y escogió los más grandes para comer. Cuando amaneció, el dueño del huerto fue a ver sus chiles. Se sorprendió de verlos regados en el suelo. Entre las plantas reconoció las huellas del conejo.

Con cera de abeja hizo un muñeco para ponerle una trampa al conejo. Plantó el muñeco en medio del huerto y se fue. Al anochecer, el conejo regresó. Se acercó para saludar, pidiendo después unos chiles. Como vio que el muñeco no le hacía caso, le pegó con las manos y éstas quedaron pegadas a la cera; le pegó con los pies y también sus pies quedaron pegados.

Temprano, al día siguiente, el dueño fue a ver si estaba el conejo. Lo encontró pegado al muñeco de cera; lo metió en una red y se lo llevó a su casa; al llegar, colgó la red y puso a calentar agua para cocinarlo. Desde donde estaba, el conejo vio acercarse al coyote. “¿Qué haces ahí?”, le preguntó el coyote.

El Conejo contestó: “Esta gente quiere que me case con su hija, pero yo estoy muy joven; ¿por qué no te quedas en mi lugar? Mira, ya está el agua para el chocolate”. Cuando el campesino desató la red vio al coyote ahí dentro. “Ahora tú me las vas a pagar”, le dijo. Y lo metió en el agua hirviendo.

El coyote salió corriendo y, lleno de coraje, se fue a buscar al conejo. Furioso, el coyote siguió las huellas del conejo y lo encontró en un árbol de jícara. “Ahora sí te voy a comer”, le dijo. El conejo sabía que el coyote no podía distinguir entre la jícara y el zapote. “Por qué me vas a comer, si aquí tengo zapotes dulces para ti”, dijo el conejo…

Erón Vargas invitó a todos los niños para que se reúnan en familia a escuchar este relato indígena.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s