GERARDO SOTOMAYOR, EL OFICIO DEL HISTORIADOR

(Redacción) martes 29, diciembre 2020. Es mi colaboración en Milenio Laguna, esceribí sobre el doctor Jesús Gerardo Sotomayor Garza, Cronista de la Ciudad de Torreón y su trabajo como investigador de la historia. Estaré atento a sus comentarios.

El oficio del historiador, como investigador científico que es, lo lleva a buscar, encontrar, analizar y proponer.  El Doctor Gerardo Sotomayor Garza, Cronista de Torreón, disfruta al seguir este proceso una y otra vez como abogado y escritor; busca en la historia, ata cabos, encuentra en la Independencia, las independencias y la Revolución, las revoluciones, historias mínimas y grandiosas para contar, luego encuentra editores y publica sus investigaciones.

Así ha escrito más de 20 libros y ofrecido un sin fin de conferencias donde los personajes, las anécdotas y las circunstancias se entrecruzan y se manifiestan con la magia de las casualidades. Durante este fatídico año, el Cronista, ha colaborado con instituciones culturales, cuidando la edición de sus textos y, como muchos otros, ha seguido escribiendo. Como buen historiador con método, actitud objetiva ante los hechos y los libros que firma.

Se sorprende de los detalles fortuitos y sigue la línea que lleva a nuevos estudios, más compromisos y regresa una y otra vez a su escritorio para nuevas aventuras en busca de datos, cifras, personajes. Así llegó el doctor Sotomayor a la historia de los Cadetes de la Escuela Oficial Centenario, de Torreón, Coahuila. Una historia inconclusa, un reto para el 2021, uno más de los proyectos que tiene el escritor.

El doctor Sotomayor ha escrito del tema y ofreció una charla en noviembre de este año en el Archivo Municipal “Eduardo Guerra”, de Torreón sobre el tema y seguirá buscando en la historia de una ciudad apenas de una centuria, quiénes fueron todos los 32 estudiantes del sexto año de primaria que se fueron a la Revolución con su profesor Federico Chapoy, era 1912 y combatieron a Pascual Orozco en batallas de Durango y Chihuahua.

Los jóvenes son conocidos como los Cadetes de la Escuela Oficial del Centenario, a la muerte de Francisco I. Madero se enlistaron en las Brigadas Villistas de Maclovio Herrera y Calixto Contreras, dos de ellos, Dizan Gaytán y Daniel García escalaron puestos militares, 2 más murieron y 5 resultaron heridos en la lucha contra Orozco; Madero les reconoció con diplomas y mil pesos.

Los escritorios y ordenadores de los que investigan la vida de otros, están así, llenos de papelitos, de fichas de investigación, de recortes de periódicos, de archivos, bases de datos, fotografías, números telefónicos, direcciones y archivos electrónicas… y de ese mundo surgen los libros de historia, de las mujeres en la Revolución Mexicana, de los Juicios históricos, de las batallas que decidieron guerras, de adolescentes que salieron del aula para luchar en una Revolución…

El doctor Sotomayor busca la lista completa de alumnos de la Centenario, escuela donde él mismo estudió en su infancia, y es que al final de las anécdotas, la gente se encuentra, quizá en distintas dimensiones de tiempo, pero existe el sexto grado de separación.  Puede ser que un día el académico y cronista se encuentre en una de sus conferencias, a un descendiente de Benito Castañeda, Samuel Córdova, Cipriano Bautista, Daniel García o Dizan García y platiquen mientras toman un café… de la Revolución Mexicana, de los episodios aún sin contar completos, eso puede suceder, ya ha sucedido antes. https://www.milenio.com/opinion/angel-reyna/agenda-cultural/gerardo-sotomayor-el-oficio-del-historiador

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