NUEVAS FORMAS DE VIDA

Es mi colaboración de este mes en la revista digital Metrópolis del mes de octubre, que dirige Julián Parra. Una reflexión sobre los tiempos tan difíciles que estamos viviendo.

Con sentimientos encontrados, con el susto de nuestra vida, con la necesidad de apropiarnos de herramientas digitales y hacerlas nuestras aliadas para ser uno mismo a mitad de la tormenta y trabajar para ser merecedores de una calidad de vida que se ve lejana, perdida, tristemente ajena. Así estamos viviendo estos días de pandemia donde el entusiasmo que se asomó por unas semanas y trató de ganar tiempo y terreno al virus, tiene que ceder de nuevo y nos envía de  nuevo al confinamiento.

Pero entre  interrogaciones y  enigmas, el ser humano es capaz de proponer y construir, de adaptarse y de superar obstáculos. Si el contagio está en la acera y si quedó demostrado que no es tiempo de acercamientos y de convivios en sitios cerrados, entonces regresamos a casa y esperamos inventos, reflexiones, nuevas formas de vida que superen a la pandemia y que existan a pesar del Covid-19.

Entonces el arte y la cultura son herramientas básicas, nuevamente, para la supervivencia humana y encuentro detalles que no solo me asombran por la capacidad resiliente del ser humano que se niega a dejar de ser gregario.

Así, leo a un seguidor de la Camerata de Coahuila, vive en Gómez Palacio y antes de la pandemia no iba a los conciertos de los viernes a las 20:30 horas porque no alcanza autobús de regreso a su casa. Ahora ha seguido en internet los cinco conciertos de temporada (hasta el momento de escribir estas líneas) y esta feliz.

Otro comentario subraya que la persona se ha aficionado a los conciertos,descubrió que valen la pena. Uno  más, cada sesión dura 40 minut0s, lo justo para que las nuevas y jóvenes audiencias no acostumbradas a sesiones de 90  minutos de música de los diversos periodos llamados clásicos.

La aparente frialdad de los medios tecnológicos al servicio del humanismo del arte, de la popularización del arte y de la posibilidad de una afortunada masificación en cuanto a la audiencia.

Agrego otro detalle, el Festival Cultural Revueltas de la ciudad de Durango se enfrentaba cada año a la crítica de habitantes en municipios importantes como Gómez Palacio y Ciudad Lerdo porque se anunciaba como estatal cuando en realidad es local. Este año anunciaron un festival virtual en tiempos de crisis de todos tipos. Sabemos que estos festivales de octubre y noviembre son patrocinados sustancialmente por los gobiernos federal y estatal, aprovechan las carteleras del Festival Internacional Cervantino y de artistas que no son caros, o ya no son caros como en otros tiempos y artistas locales.

La pandemia, la reducción de presupuestos para cultura y más detalles están convirtiendo en digitales a los festivales que sobreviven este 2020, el Revueltas es uno de ellos, sin querer dejó de ser un festival municipal con apariencia de estatal y llega a una cantidad inmensa de espectadores, muchos más de los que tenían de forma presencial.

En lugar de artistas extranjeros, nacionales y estatales, un homenaje a la familia Revueltas con la participación de artistas descendientes de Fermín, José, Rosaura y Silvestre. Un acierto sin duda alguna, un festival  Revueltas inusitado.

El otro tema es el acceso  y el uso de  la tecnología, de parte de los creadores, de los promotores culturales y del público. Hay estupendos ejemplos de producción como los conciertos de la Camerata de Coahuila y otros donde la pobreza tecnológica es evidente y aunque comprensible, requiere de una reflexión y necesaria acción para adquirir por intercambio, patrocinio, compra, renta, préstamo, como sea, de buenos equipos de video, edición y  transmisión; no solo de los que transmiten una actividad cultural, sino de los grupos de trabajo que participan.

Lo anterior lo vi en el Festival Internacional Cervantino, donde, y lo comprendo, hubo transmisiones muy pobres y otras donde sorprende la calidad de las producciones, de los cortometrajes del EcoFilm Festival, que ya estaban hecho, pero de todos modos reflejan la calidad del cortometraje mexicano en los últimos años.

Esto no ha terminado, lamentablemente viene un invierno muy cruel con más enfermedades, más peligros para todos, más crisis económica y cultural, pero estoy seguro que saldremos adelante

Nada de todo lo anterior desplaza a la tristeza, la rabia por los efectos de la pandemia, vivimos un año deplorable, para el olvido por la multitud de crisis que está ocasionando y que aún no alcanzamos a dimensionar adecuadamente; pero sí es un ejemplo de la resiliencia humana, de la capacidad para superar los obstáculos, la tragedia no puede ser ni total ni permanente.

También esto pasará.

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